6 no secretos para emprender un negocio con éxito

¿Secretos?

¿No secretos? Sí, no secretos. Aquí no hay magia ni brilli brilli. El único secreto es que no hay secreto y si lo hubiera no nos íbamos a enterar. Pero si que hay principio que nos pueden ayudar a alcanzar el éxito en nuestro negocios. O al menos que aumente las probabilidades de construir algo bueno y rentable.

Que no sean secretos no significa que lo conozca o practique todo el mundo. Apuesto a que sabes cómo se adelgaza, ¿cuántos lo llevan a cabo? Pues con esto lo mismo. Pero, bien es cierto que hay algunos trucos que desde otro punto de vista nos animan a conseguir el éxito.

Te lo intentamos contar.

1. Siempre hay espacio en el mercado para los mejores.

Es obvio que tienes que saber dónde te metes. Hay que analizar el mercado.

¿Tiene competencia? ¿Por qué?

¿No tiene competencia? ¿Por qué?

Nunca vas a ser el primero en tener una buena idea. O casi nunca, quizás eres uno de los genios, ójala. Aún así eso no es un problema, de hecho, las mejores empresas suelen ser copias de otras.

Método Unamuno: «¡Que inventen ellos!»

Entonces, ¿cuál es el secreto? Hacerlo mejor. Hacerlo superior. Hacerlo excelente.

Un ejemplo, este artículo. Este artículo no nos lo hemos inventado nosotros, lo hemos copiado, lo hemos hecho mejor (o eso creemos). El proceso ha sido seleccionar un tema, ver lo que han escrito otros, copiar lo mejor y darle nuestro aire, nuestro toque. A nuestro parecer, es mejor. El tiempo lo dirá.

¿Por qué?

Porque lo mejor, la excelencia es una escasez, el propio concepto lo afirma, piénsalo.

Así que, para competir con la mayoría haríamos lo fácil, competiríamos por precio, intentaríamos gustar a todo el mundo… eso no es ser el mejor.

Ser los mejores supone un esfuerzo, pero es que sino ¿para qué tenemos un negocio?

Compitamos con lo escaso, con los mejores. Los clientes y ventas vendrán solos.

2. El precio ¿competirás por eso?

Muchos piensan que solo se puede competir por precio. Que lo único que hay que hacer es poner un precio menor o igual que el de tus competidores.

Pues sentimos decirte que si lo que quieres es convencer a tu cliente no va a ser por el precio. No es la psicología del cliente.

«Todo necio confunde valor y precio.«

Antonio Machado

Pues de media nuestros clientes no son necios. No compran solo por precio sino que miden el valor que aportas.

Basándonos en eso fijemos precios ¿Y nosotros? ¿Y tú? ¿Confudes valor con precio?

Algunos dicen que algo funciona. Poner un precio más elevado que tu competencia (tampoco te pases) y aportar una valor muy superior.

Es decir, ser una opción premium del sector a un precio razonable. Low cost, ¿dónde quedas ahora?

Al fin y al cabo, si vas a ofrecer algo mejor tendrás que cobrar algo mejor, algo más. Es una consecuencia lógica, la gente así lo entiende aunque no se de cuenta. A nosotros como compradores también nos pasa. ¿te has comprado la ropa más barata tú? ¿vas a comer al sitio más tirao’ porque es barato? ¿le compras a tus hijos el chupete más barato? ¿te compras el maquillaje más barato?… Pues eso.

¿Cuándo alguien decide por precio, es decir, por lo más barato?

  1. Cuando el producto o servicio no le importa
  2. Cuando no puede distinguir las opciones disponibles (son practicamene iguales)

Fija buenos precios, normalmente más altos, aporta una diferenciación, un valor añadido.

Precio: más arriba, más altos

3. Apunta alto. Apunta a gente que tenga el dinero para comprarte.

Apuntar bajo, a lo barato, como se ha dicho antes, trae clientes bajos, que lo único que te va a exigir es precio.

Si apuntas alto, más caro, más calidad, más diferenciación… traerás clientes altos, que valorarán más lo que vendes porque les interesas, es importante lo que haces para ellos y querrán recompensarte (principio de reciprocidad, más aquí)

Así que más que el cliente te elija a ti, deberías tratar de elegir tú al cliente.

Recuerda:

  • Precios baratos traen clientes baratos (rácanos) y que exigen más de lo que le ofertas.
  • Precios premium traen clientes premium, gente interesada en lo que haces y agradecida por ello.

Trate de elegir tus clientes. Como todo lo bueno, esto no es ni gratis, ni sin esfuerzo ni viene del humo. Hay que esforzarse. Sino ya sabes la alternativa.

Tampoco es eso… Pero gente que te pueda pagar

4. Diferenciate en el trato. En el trato al cliente.

Diferenciar, diferenciar, diferenciar… Sí, es que no hay secreto, nos gusta lo original, lo distinguido y a su vez, que nos hagan sentir así.

¿Dónde podemos diferenciarnos?

Dando el mejor trato al cliente. Un trato mucho mejor que tus competidores.

Y es que además no hay mucha competencia en esto. Un ejemplo: ¿qué operadora de telefonía te da un trato especial? ¿no te hace esperar? ¿te tratan como si fueras una persona normal? ¿conoces alguna? Pues después de mucho probar yo sí. Se llama pepephone y me trataron tan bien que no me importa hacerle publicidad gratis. Ya ves.

Si quieres, un ejemplo que te resulte más cercano, Amazon. Todos conocemos su excelencia en el trato con el cliente y eso es diferenciador.

¿Cómo lo puedes aplicar tú?

Una llamadita, una nota de agradecimiento en el envoltorio, atención personalizada, un correo después de unos días de la compra para ver qué tal ha ido y si hay alguna duda…

Lo diferente llama

5. Simplifica.

Quédate con lo básico, con lo fundamental. Sencillez.

¿A que ninguno de los principios anteriores suena complicado? Son sencillos.

Si no lo puedes explicar de forma sencilla, es que no lo has entendido bien”.

Albert Einstein

En la sencillez está el gusto

Refrán popular

Pues, no hay mucho más misterio. Tendemos a creer que cuando alguien triunfa es porque ha aplicado un método desconocido o novedoso. Rara vez es así. Aplicar principios como estos sin rendirse suele tener como recompensa el éxito en lo que se haya emprendido.

Vamos… ¡Dale al botón!

6. Mejora continua.

Buscar la excelencia, solucionar los errores, buscar nuevas formas de mejorar el servicio o producto, estar dispuesto a llegar donde otros no lo han hecho…

Hacer de la mejora continua un sistema. Las metas son buenas para visualizar pero son mejores los sistemas, lo que nos marcamos que tenemos que hacer todos los días, semanas, meses o años sí o si.

Las metas son para perdedores

Scott Adams

Nuestra vida no tiene que depender de que alcancemos una meta en un determinado momento. Ejemplo: adelgazar 10 kilos en 10 días, sabes que eso no va a pasar, lo que si puedes hacer es hacer todos los días aunque sea 15 minutos y comer más sano; adelgazarás más de 10 kilos, estarás sano y fuertote. Esa es la diferencia entre metas y sistemas. Esa el diferencia entre centrarse en una meta de facturar «X» o tener un sistema de mejora continua.

El amigo Jeff Bezos es lo que hace, se ha pasado sin generar ingresos nadie sabe cuanto… pero ahora es el millonario más millonario de mundo mundial. ¿Por qué? Mejora continua como sistema.

Mejora continua como sistema

PD: Claro todo esto es díficil de llevar a cabo. Sencillo pero difícil.. ¿Te imaginas lo difícil que será si además tienes que gestionar papeles, impuestos, cuentas, rentas, trabajadores…? Pues para eso, una asesoría o gestoría online, aquí.